Aprovechando que tengo un tiempesin para subir una entrada les voy a contar unas historias macabronas…
Comenzaré con una que le encantaba contar a “Maguitos” (mi agüelita); según recuerdo esto debió haber sucedido por allá de los cincuentas, cuando aún algunos trenes recorrían el defectuoso con carga para lecumberri o “la meche” y quizás a otros lugares que no vienen al caso.
Por aquel entonces la calle donde vive mi agüe quedaba a veinte minutos de las vías del tren y se cuenta que durante muchas noches uno de los vecinos quien vivía en un cuarto de vecindad en una esquina, era escoltado desde las vías hasta la puerta de su casa por un perro negro; siempre llegaba alrededor de la medía noche algunas veces con unas copas encima pero siempre acompañado del perro, mismo que al llegar a la puerta del cuartucho desaparecía y quien nunca permitió que alguien se acercase a lo largo del trayecto; la gente contaba que algo tenía que ver con el diablo, ya que él mismo contaba que lo veía en distintas formas, unas veces como un charro negro y otras como un demonio pequeño con larga cola, muchos se burlaron de él y lo que contaba, lo cierto es que nadie podía negar que su guardián canino lo acompaño hasta su último recorrido de las vías del tren hasta el umbral de su casa…
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Este relato tuvo lugar en el sureste de la republica, específicamente en la península de Yucatán a principios de los sesentas; cabe mencionar que en muchos lugares del sureste aún persiste la costumbre de los panaderos ambulantes, les explico, aunque hay panaderías establecidas para que uno compre, muchos panaderos salen a vender el pan a la calle en triciclos adaptados para tal fin, recorren las calles ofreciéndolo y puedes comprar en la puerta de tu casa sin mayor problema.
Cada mañana sin falta, el panadero recorría las calles de la ciudad ofertando sus productos – pan francés, budín, hojaldras, volovanes, bizcochos, etc. – los vecinos lo conocían de siempre y sabían que aunque le gustará tomarse unas copas nunca los dejaba sin pan para el desayuno o la merienda, hasta un día que se cansaron de esperar y no apareció, así pasaron dos y tres y lo más extraño era que ni siquiera su mujer que en ocasiones le acompañaba a vender o lo suplía cuando enfermaba daba señales de vida, hasta una semana después cuando se enteraron de la noticia, el panadero estaba muerto; contaba su familia que después de la venta de la tarde se había ido a tomar unos tragos a la cantina, por ahí de la medía noche decidió que ya era hora de regresar a su casa y se encamino - en aquel entonces pocas calles estaban iluminadas y las casas estaban lejos una de la otra así que la única luz era la de la luna – ya casi para llegar a su casa escucho que le llamaban, al voltear vio a una mujer sentada en una Ceiba, la mujer estaba vestida como las mestizas, tenía el pelo negro largo así que no alcanzaba a verle el rostro, pero ya con unos tragos encima no dudo en ir a donde estaba, cuando llego hasta donde estaba la mujer y quiso besarla cual fue su horror al ver que tenía ¡¡¡cara de caballo!!!, quiso correr pero los pies se le enredaban y cuando lograba avanzar un poco se daba cuenta que la mujer estaba justo detrás de él, cuando logró llegar a la puerta de su casa y tocar la mujer desapareció, dicen que enmudeció durante tres días, estaba pálido como un papel y tenía fiebre, al cuarto día cuando pudo hablar solo fue para contar esta historia. La Xtabay se lo llevo…
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Ya por último solo algunas observaciones que he aprendido a lo largo de los años, no se olviden de poner un altar, aunque sea pequeño hay que conservar la tradiciones, pongan dulces, pan de muerto, tamalitos, cigarros, tequila, hasta una chela; no se olviden de dejar los trastes limpios, por que si no las ánimas que vienen con hambre van a lamerlos, no dejen ropa colgada en los tendederos, por que le tapan el camino a nuestros muertitos y no se olviden de poner una veladora extra para esas ánimas que están olvidadas. Se me están pasando algunas cosas pero ustedes ya saben que hacer. Cuídense y respeten a los muertitos, que algún día vamos a estar con ellos.
At 8:18 p.m.,
Y a mi!!!! Que bien que recuerdes esas historias, te falto la del señor que pidio posada cuando no habia luz y cuando alumbro sus pies uno de ellos era una pata de gallo, o el de el perro de mi tia o el niño que te empuja de las escaleras en casa de frakasoid, sin embargo eres buena en esto, no pierdes el toque...
At 12:45 p.m.,
!!!! AY mamachita!!!!
La verdad cuando nos las contaban si era feo!!! Aun me da un buen de miedo esa cosa de los "mostros"
También olvidaste lo de la anciana que le quitan la piel de los brazos, las brujas que se quitan los pies saltando en la fogata "sin Dios y sin Santa María" y las horribles máscaras que estaban en el árbol, por cierto horrible también, de la casa de mis papás!!
y claro tu cuanto fantasmal de las ánimas que bailan en el techo!!!




