Ayer a lo largo del día mientras los espacios de noticias repetían una y otra vez lo sucedido hace veintiún años en el DF., me di tiempo para recordar lo que viví aquella mañana, lo curioso es que también recordé lo que sucedió en las semanas y meses siguientes al desastre.
Esa mañana me preparaba para ir a la escuela, estaba en el cuarto año de primaria y como ese día tocaban deportes estaba amarrándome los tenis, de repente sentí una especie de mareo, hay algunos detalles que ya no recuerdo bien, pero puedo decirles que aun puedo oír a mi mamá gritarme desesperada que despertara a mi papá y a mis dos hermanas pequeñas, ella se quedó en la cocina con mi primo quien tenia la misma edad que yo; corrí a la recamara con esa sensación extraña por que toda la casa se movía de un lado a otro, desperté a todos y como vivíamos en una planta alta lo que hizo mi padre fue pararnos en un pasillo donde habían columnas y desde donde se veía la calle, recuerdo el movimiento de la casa de la esquina que era de dos pisos, los árboles y los cables de luz, el movimiento del agua en el tanque que tiene mi abue en el patio de la casa.
Cuando todo paso mi madre probablemente no reflexiono en la fuerza del terremoto y en que consecuencias traería, puesto que termino de hacer las tortas de desayuno y salimos rumbo a la escuela, mientras íbamos en camino veíamos a la gente en la calle, con cara de angustia, se comenzaban a escuchar las ambulancias y cuando llegamos a la primaria nos recibió el director con un “hoy no hay clases”, las señoras ya comenzaban a contar cosas y después supe que el edificio de la escuela había tenido serios daños.
Ya de regreso en casa, cuando regreso la electricidad lo primero fueron las noticias en la tele, Jacobo narrando lo sucedido en el centro, las escenas de edificios derrumbados, y los que ya todos saben.
Después siguieron unas replicas, recuerdo una en particular que fue en la noche y todos salimos a la calle por el miedo de los adultos a que pasara algo. Siguió pasando el tiempo y las consecuencias para mi fueron el estudiar el resto del año escolar en el patio de una casa con treinta niños más, padecer la falta de agua potable y ver a mi padre y a mi madre junto con otros vecinos acarreando cubetas de agua de una toma que estaba en la calle a media noche, ya que el gobierno había prohibido esta practica.
De repente mientras escribo me llegan recuerdos fugaces y es que son demasiadas cosas que contar. Yo no perdí afortunadamente a ningún familiar, y tampoco ayude a levantar escombro, más bien me quede con un montón de recuerdos a la tierna edad de ocho años, como el de haber esperado a que saliera el santa clos gigante de salinas y rocha que estaba por la alameda, pasar y ver los escaparates con motivos navideños, alcanzar a ver en un día despejado el edificio Nuevo León desde el puente que esta por la casa de mis padres, etcétera.
Y pensar que mis dos hermanos menores no tienen idea de lo que estoy escribiendo por que no lo vivieron…