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marzo 10, 2010
No sé como llegué ahí, lo que se es que cuando me di cuenta estaba en un rincón acorralada y con sus fauces en el cuello, sabía lo que él era, un hombre lobo... al verme en esa situación no tuve más que resignarme a que me matara sin piedad, no dudé en decírselo y justo después me dio un empujón que me tiro al suelo. Cuando reaccioné ya casi para amanecer no encontré un animal si no a un hombre, el cuál me contó que estaba enfermo y que necesitaba un remedio para poder sobrevivir, dicho remedio estaba en una caja fuerte en su casa, pero habría perdido la combinación hacía muchos años atrás, cuando solía hacer fiesta tras fiesta y la robaron el lugar donde la guardaba, me pidió que lo ayudara antes de que fuera demasiado tarde y eso hice.
La única persona de su confianza era un tipo que vagaba por las calles averiguando en las farmacias, droguerías, etcétera si tenían la cura que él necesitaba y ése día al parecer lo encontró; salimos de su casa por la tarde y caminamos por las calles, llegamos al lugar pero para mala suerte estaba cerrado y de regreso nos encontramos a mis padres a quienes se los presenté como un amigo, (Manuel recuerdo que les dije), nos invitaron a pasar a su casa donde estuvimos un momento y al salir poco antes de anochecer tuve a bien caminar a su lado pues estuvo a punto de caer dos veces a causa de su enfermedad, nos encontrábamos en la puerta despidiéndonos cuando noté que veía una planta con insistencia y al preguntarle me pidió que cortará los frutos, unas bolitas verdes como chicharos que suponía le ayudarían a sentirse mejor, corté las más que pude y nos fuimos caminando rumbo a su casa donde sabríamos si funcionarían o no...

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marzo 02, 2010
Hoy voy a escribir sobre mis viejos y no tan viejos hábitos.
Quizás el que se podría denominar extraño sería el de la lectura en un país que se dice no lee, recuerdo que cuando estaba en la primaria me regalaron un libro que leía y releía por que me gustaba mucho y me gustaba leer en la noche casi para dormir de hecho hubo una temporada que conseguí una linterna y leía debajo de la cobija hasta que mi mamá me descubría y me gritaba que me iba a quedar cieguita; lo curioso es que cuando leo tengo que terminar por fuerza hasta la última palabra de la hoja del lado derecho si no siento que me voy a perder - claro eso es ahora, por que antes si no terminaba el capítulo no cerraba el libro -.
Otro viejo hábito es hacerme sandwich de tapas, tampoco se se donde salió ese gusto pero así es, abro el pan y me encanta sentir la tapa cuando estoy comiendo, como que esta más consistente.
A ver otro raro, es que no puedo hablar cuando me despierto hasta que no me lave la boca, más bien hasta que no me deshaga de la saliva que traigo en la boca (éste si es extraño ja)
Uno no tan viejo es el dejar vacío el vaso del drink que me estoy tomando, puedo dejar comida, puedo apagar un cigarro a la mitad, dejar café, refresco, agua, pero algo con alcohol no.
Tal vez debí haber titulado ésta entrada como mis obsesiones jeje¡
Y quizás deba comenzar a tomar fotos de los lugares a los que voy para tener más cosas que contar y mostrar, por lo pronto creo que ya tengo material para la siguiente entrada...
Salud¡¡

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posted by La Venganza at 12:23 a.m. | 0 comments